2012, uno de los mejores años de mi vida!!!

lo inicié con pie derecho! cubriendo unas horas en el servicio de Emergencia de la clínica rodeada de personas que durante gran tiempo se convirtieron en mi familia… ese sería solamente el inicio del que hasta hoy puedo describir como uno de los mejores años de mi vida, por no decir que fue el mejor.

Enero y febrero marcarían mi vida para siempre, con la rotación en el Baca Ortíz… Niños con cáncer ganándose mi corazón… mi primera propuesta de matrimonio por parte de Juanito (mi paciente con leucemia), Samuel, Julián, Maykel volviendo a casa… la muerte de Sisa, de Dayana, de Genesis, de Gilson por el asqueroso y estúpido cáncer…

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La gran amistad con el Dr. iPhone (Edu Pozo) entre tabacos y konitos de chocolate.  Así fuimos haciéndonos amigos entre contarnos historias, miedos, sueños… y con el tiempo hasta llegamos a operar juntos… (aún te debo un post).

El servicio de “Lactantes” con San Dinor que dejó la foto en el altar de la iglesia para poder ser pediatra y ayudarnos con sus conocimientos… la toma de signos, los paseos en ambulancias.  Encontrar a Amalia y a MIlagros su hija a la que conocimos en la panza de su mamá y que parecía que no nacería (por eso su nombre), las risas, los tamales, el Cantaclaro, mi accidente en la cooperativa, volver a ver a Mathías y cargarlo entre mis brazos, despedirle de “Miguicho” cuando por fin dejó de chuparse el oxígeno y se curó la neumonía…

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Desde marzo hasta agosto la vida de pinche interna sería en la Clínica Pichincha en “medicina interna” y luego en “CIRUGÍA” y “traumatología” … todos los días aprendiendo algo conociendo gente maravillosa, pasando junto al jefe en las entregas de turno con la guti porque mucha bulla hacíamos jajajaja!!! “Denisse, Guti… vengan adelante y siéntese una a cada lado”!!!  Conociendo residentes que con el tiempo se convertirían en grandes amigos.  Poco a poco veía mi sueño hacerse realidad, sería cirujana cuando sea grande!!! Nunca sentí tanta pasión por algo desde que dejé el basket, empecé medicina y entré a un quirófano…

Todo se hacía más llevadero con las personas que me acompañaron en ese momento de mi vida, fiestas, promociones de pizza, mojitos, borracheras, conciertos, cumpleaños, bailes, historias… y aquella inolvidable noche de teatro “La casa de Bernarda Alba”, o la noche de suerte con Pablo y Pao que ella y yo entramos gratis al concierto de Jorge Drexler… o cuando fuimos con un poco de locos al Cotopaxi y tomábamos Cantaclaro para ganar fuerzas y subir (hasta el refugio) jaja…

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compinches

 

Quiero agradecer a Mau por todo aquello que en su tiempo me permitió conocer de él y de mi… lo mejor para tí siempre

Mau

En agosto egresé como Doctora!!! ese fue el mejor momento de mi vida!!! lo mejor del 2012.  Es una lástima que el abuelo no pueda verlo…

y por fin conocí a Botellas arrojadas al mar y me llené de alegría al saber que es hasta más hermoso de lo que imaginé que era… compartimos las historias, los sueños, las risas, los abrazos…

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Desde septiembre acá los días han sido más difíciles, volver a casa de los papás, a las reglas a las diferencias… la tesis del mal que me ha sacado problemas, lágrimas, enojos, suspiros, problemas y problemas… pero ya la terminé y con eso empiezo el 2013 disertando esa tortura y haciendo si Dios lo permite mi año rural…

Hay algo que me llenó… y fue la sonrisa de un niño… se llama Sebastián y trajo a la familia la alegría que trae la inocencia de un niño… las risas, los juegos, los juguetes…

Sebas

lo mejor de todo… de todo lo vivido… es haber caminado y compartido todo esto con aquel socio… el compañero de los buenos y malos momentos…

y bueno solo me queda agradecer a Dios por este maravilloso año… por la historia que ha escrito para mí y porque en esa historia me ha dejado hacer lo que amo…

FELIZ AÑO A TODOS!!! gracias por ser parte de mi vida

La Marida

Usualmente empiezo las historias contando cómo conocí a las personas a quienes les dedico mis posts.  Con la marida es distinto, porque no tengo una fecha o una referencia exacta de cuando la conocí, solo recuerdo que fue la primera sonrisa que encontré en un curso que me era desconocido y nuevo.

Los días pasaron, me permitió ser su compañera en los trabajos en grupo, me presentó a otras chicas que serían mis amigas de esa parte de mi vida.  Con el tiempo empecé a conocerla un poquito más, escuché su carcajada tan peculiar, hasta logré conocer que a veces reía para no llorar.

Una tarde la invité a un partido del interescuelas y fue a hacernos barra, la invité a mi casa y le brindé mandarinas, poco a poco la vida nos iba preparando para lo que vendría.

Otra tarde, tomamos el mismo bus para regresar a casa, en medio del recorrido mientras yo le confesaba una parte de mi vida ella me confesaba una similar.  Éramos más parecidas de lo que imaginamos, la vida nos había moldeado fuertemente y luego hizo que nos encontremos, para hacer un episodio juntas.

Estábamos en la etapa de escoger la plaza del internado, cuando fuimos a Quito a dar los exámenes supe que ella me acompañaría durante ese año de mi vida.  Lo supe mientras tomamos un taxi y nos pasaron varias cosas esa tarde.  Ella estaba indecisa, entonces le dije algo de lo que no me arrepentiré nunca “te vas conmigo a Quito”, ella a veces quería quedarse en Loja y a veces irse.  A la final emprendimos un viaje a algo más que un simple año académico.

Era un poco insegura, impaciente (eso sigue siendo), se veía en sus ojos el miedo a enfrentarse a una nueva ciudad y a un reto más grande;  poco a poco y diariamente ella misma se sorprendía.

La vi atender partos (foto del final de la rotación en la maternidad), atender niños, entrar a cirugías, hacer electrocardiogramas, la vi convertirse en doctora durante los mejores 365 de nuestras vidas.  

Pero sobre todo la vi reír a carcajadas, la vi bailar de la emoción, la escuchaba gritarle amor a sus artistas favoritos mientras los veía en youtube, la vi llorar de impotencia, de ira, de tristeza, la vi llenarse de ilusión… la vi crecer como ser humano

Aprendimos a conocernos tanto que sabíamos cuando hablar y cuando no, sabía cuando estaba de malas y ella igual.  Nos moldeamos, éramos como les decíamos a todos “un matrimonio ejemplar”, estaba prohibido engañarnos con otra mujer, con un hombre si se valía 😀

Entre los recuerdos más grandes que tengo de ella, una mañana de octubre en la que la asusté porque grité como si hubiese encontrado a un ladrón y en realidad era porque me enteraba en ese instante que Ismael Serrano llegaba a Quito, una noche de octubre que me sostuvo en sus brazos para no caerme por una gran tristeza y aquel día de mi cumpleaños que rodeada de muchos, busqué su hombro para llorar mientras le contaba que mi papi me había escrito una carta después de años de no hacerlo.  Me abrazó! como lo hacía siempre, me dejó apoyarme en ella siempre! me sostuvo, me enseñó más que el sentido de la convivencia… me enseñó que una amistad está llena de buenos y malos momentos, pero que son los malos los que nos hacen verdaderas amigas, porque salir de ellos es lo complicado.

Un 31 de agosto de un año que parecía que no terminaría nunca, egresamos como médicos de esta patria.  Hicimos realidad nuestro sueño, sobrevivimos juntas a meses sin sueldo, a malos entendidos, a mal genios, a amores y desamores, a el inolvidable arroz salado, al trágico taponamiento del baño, a nuestro cambio en el hábito de la comida porque se hizo vegetariana, a las malas noches… y a la traumatología jaja.

Hoy la marida empieza su año rural.  Si supieran el orgullo que siento, tengo la seguridad que la mujer que va otro año más fuera de casa es mucho más segura y más confiada que la que fue conmigo hace un año a Quito.

Me escribió esto en  twitter  me sacó lágrimas y me hizo un nudo en el corazón!  Como si a veces no extrañara encontrarla en la cocina, o cuando me maquillo y me acuerdo que le encanta tanto el maquillaje que hasta veía videos en youtube, o los domingos al desayuno cuando no hay sango ni café filtrado, o cuando busco sus brazos para un abrazo, o como cuando pongo las canciones que le gustan solamente para sentirla más cerca.

Donde quiera que vayas marida linda, solo recuerda lo que te dije siempre “mírate al espejo y dime si no te llena de orgullo ser la mujer que ves ahí reflejada”.  Por ahora yo me quedo por aquí, cuidando en silencio tu caminar por si algún día te cansas o te asustas, entonces estar ahí para caminar contigo y alivianar el viaje.

“Llegaremos a tiempo – Rosana”

TE AMO KATHERINE ELIZABETH GONZAGA AGUILAR DE CALLE CELI !!!