MI dragón, MI príncipe de largos cabellos y mirada misteriosa

Hace un año volví a encontrarme con el dragón.  Ya no éramos tan jóvenes como cuando nos conocimos y sin duda el tiempo transcurrido nos había cambiado.  Él seguía encerrado entre las paredes del castillo y yo seguía luchando por lograr que me abriera la puerta.

Me senté y empecé a recordar que todos los cuentos de hadas eran distintos al que yo estaba creando.  Usualmente es la princesa que es rescatada, la que deja atrás un castillo de grandes muros, un pasado lleno de sombras y de  miedos… entonces…

Qué hago yo luchando por rescartar a un dragón?

Y recordé que años atrás, el dragón que vive dentro del castillo,  con un beso me convirtió en princesa.

Desde aquella vez, recorro diariamente toda la ciudad, llego al castillo, golpeo la puerta y le pido que abra… Todos los dias con la ilusión de que al abrir la puerta sea un beso mío el que lo convierta en príncipe… MI PRINCIPE

Hoy el Dragón me ha escrito, la continuación de aquel cuento que iniciamos años atrás, que hace más de un mes decidí escribir … y… que a lo mejor con un toque de suerte o de ilusión algún día logremos realizar…

Sigue leyendo

A propósito del día del Niñ@

Pensando en este día, tan característico en nuestro país; obviamente recordado por todos aquellos que aún con años encima, seguimos sintiendo nuestro el 1 de Junio.  Se me ha venido a la mente uno de mis libros favoritos “El Principito” en donde encontré talvés (sin generalizar) una de las mejores descripciones de aquello en lo que nos convertimos cuando nos “sentimos mayores”.

Ojalá y no fuese tan cruda la realidad, ojalá y antes de dejarnos llevar por el materialismo y la concupicencia nos convirtiéramos en principitos…

Feliz día del niñ@ para todos…!!!  intentemos, aunque sea sólo por hoy… NO SER UNA PERSONA MAYOR…


 

“Las personas mayores aman las cifras.  Cuando les hablas de un nuevo amigo, jamás te preguntan lo esencial.  Jamás te preguntan: ¿cuál es el sonido de su voz? ¿qué juegos prefiere? ¿colecciona mariposas?.  En cambio indagan: ¿qué edad tiene? ¿cuántos hermanos son? ¿cuánto pesa? ¿cuánto gana su padre?.  Solamente entonces creen conocerle.  Si dices a las personas mayores: He visto una casa hermosa, de ladrillos rosados, con geranios en las ventanas y palomas en el techo… No lograrán imaginarse casa semejante.  Será necesario comentarles: He visto una casa de cien millones de francos.  Entonces exclamarán admirados: ¡QUE HERMOSURA!”