La única hoja que queda

… y he decidido escribir en la única hoja que queda en este cuaderno; como siempre lo hago para tí, es que hoy todos decidieron recordarme tu nombre y este amor tan imposible y tan invencible.  Imposible porque es nuestro destino el que jamás se une, el que jamás se encuentra, el mismo que no me permite tocarte, besarte, a ese destino que maldigo por no dejarte más tiempo conmigo, por no dejarme amarte como podría, por no dejarnos juntos en el mismo tiempo, en el mismo lugar  Invencible porque puedo esconderte entre sombras y evitarte hasta en sueños, pero vuelvo a verte y se me estremece la piel, miro tus ojos y entonces me pierdo en tu mirar;  y es que los años pasan en vano porque no te llevan con su paso, porque no envejece este amor sino que como el buen vino mejora con el tiempo.

Y aquí sigo cerrando mis ojos para así encontrarte, pues no tengo más que esto;  esto que me quema por dentro de las ganas de tenerte, de tocarte, de dormir entre tus brazos; y tengo un nudo en la garganta por no gritarte que te quiero, que no te has ido nunca de mi vida, que quiero retroceder el tiempo y quedarme junto a tí, que quiero intentarlo y arriesgarme por saber cómo hubiese sido ser novios.

Quiero dejar de pensar que pudimos ser tanto y a la final nunca lo logramos, por este destino incierto que nos separó a excepción de ese jueves hace tantos años atrás cuando nos vimos por primera vez y surgió lo que hoy llevo clavado en el pecho y sangra cada vez que te nombran, cada vez que te recuerdo, cada vez que me hablan de tí…

te quiero tanto…!!! creo que jamás dejé ni dejaré de hacerlo, porque crecí en la ilusión de que lograríamos estar juntos…

y hay tanto más por escribir, pero sería redundar en esto que siento, en repudiar al destino, en hablar de las ilusiones y los sentimientos…

y eso es lo que tengo para y por tí… mi última hoja de cuaderno, mis lágrimas y mucho más por dar…

y nuestra canción… bueno tu canción…

“What if you” Joshua Radin

Rondando en mis sueños

He cerrado mis ojos y te he visto… he contemplado ese rostro que hace tanto no veo, esos ojos que algún día fueron los más hermosos espejos donde reflejé mi sonrisa.

Te he soñado de la misma forma en la que te recuerdo, un hombre emprendedor, fuerte, valiente;  te he vuelto a ver luchar contra tus miedos, te he visto vencer a tus debilidades… te he visto sonreír y ser libre de la pantalla en la que te encierras, de la gente que te rodea.  Te he abrazado como antes, con la alegría y la admiracíon que provocabas en esos días cuando uníamos nuestras manos y éramos invencibles.

Desperté y entonces descubrí que era un sueño; me he guardado durante horas la ilusión de que vuelvas a ser ese ser por quien me arriegué de nuevo a intentarlo todo.  A que no seas un recuerdo de lo bueno, tengo la ilusión que lo seas y que vuelvas a ser invencible.

He sentido tantas ganas de estrecharte en un abrazo inmenso, por el tiempo que ha pasado, por aquello que sigues significando para mi, de mirarme en tus ojos y saber que dentro de tí aún permanece esa fortaleza que algún día me cautivó…

Y esto fue lo primero que escribí luego de despertarme: “y en sueños te he visto rondar por ahi… eras lo que fuiste, lo que aún eres para mí… porque asi te conocí… y así mismo me arriesgué… y el sueño pasa y deja ese agridulce sabor de ser nada… pero abro mis ojos y te encuentro no como se espera pero te veo…”