EL HELADO CON PAPÁ

No se hace cuánto tiempo no hago lo que hoy en la noche hice con papá…  los años han pasado, mi primer cuarto de siglo me ha nublado las cosas importantes en la vida;  hoy esa nube se perdió… lo dejé todo, TODO cuando una frase no muy común salió de la boca de papá:  “Niche, vamos a tomar helado” cerré la compu, me puse los zapatos, no había poder humano que me detuviese ante esa emoción.  Con la misma sonrisa que de niña  tenía cuando mi papá me llevaba a algun lugar subí al carro.

Tomamos helado, hablamos, nos reímos.  En ese silencio que quedaba en momentos veía a papá, ya no es tan joven como antes, su rostro tiene unos cuantos surcos la mayoría llevan de seguro mi nombre.  Y aunque nunca nunca hemos tenido mucha confianza en las cosas de la vida de cada uno y aunque siempre siempre perdí mi tiempo buscándole sus defectos, hoy me senté frente a el y en silencio descubrí que LO AMO, de la misma manera que él logra amarme a pesar de mis defectos, de los malos ratos que lo hice pasar, de los errores, de los reproches… Es ese amor sin medida que no se calcula ni se compara.

Tengo una nostalgia indescriptible, la nostalgia de los años perdidos en resentimientos y cosas absurdas;  me he preguntado en estas horas cuántos helados pudimos tomar? cuántas risas y abrazos no nos dimos? pero sobre todo me he preguntado cuánto tiempo nos queda papá? te quedarás junto a mi mañana? podré darte la alegría de decirte que serás abuelo como me lo hiciste saber hoy?

TE AMO José, te he amado tantos años, haces mi vida de tonos grises a veces pero en días como hoy recuerdo los arcoiris que hemos construído juntos…!!!

Gracias por el helado, gracias por reír y compratir conmigo hoy… gracias por abrazarme y caminar… GRACIAS POR DEJARME SIEMPRE LLAMARTE PAPÁ