Un mes después

Ha pasado un mes desde que llegué a España.

Ha sido un tiempo lleno de experiencias, aprendizajes y alegrías.

Me ha venido bien cambiar de papeles. Dejar de ser servidora pública y volver a ser estudiante. Es como un baño refrescante.

Uno de mis grandes miedos de empezar el master era retomar el papel de estudiante. Y aunque en un par de materias me cuesta mucho, en las otras me place serlo. Me motiva mucho la forma de ser de mis profesores, su conocimiento y su metodología de enseñanza.

También siento arrepentimiento por aquellas horas de clase en la universidad, que nunca aproveché y que hoy me servirían tanto. En la última clase de Epidemiología aprendí a hacer una curva epidémica, cuando la vi, recordé que en el pregrado intentaron enseñarme eso y nunca lo aprendí, es más me quedé en supletorio de Salud Pública porque esa pregunta fue todo el examen y ahora que la volví a aprender, me juzgo un poco por no haberle dado más importancia.

No recuerdo el inicio exacto de mi amor por los datos. Tampoco recuerdo cuándo empecé a soñar con que los datos son el futuro de la Salud Pública de mi país. Durante el tiempo que estuve trabajando como servidora pública, intenté varias veces mostrar la importancia de los datos más allá de tener un equipo de estadísticos recibiendo matrices en excel. No lo logré. Recuerdo también haberle contado sobre esto a algunos amigos, quizás ellos lo vieron un poco más. Aún me brillan los ojos cuando pienso en eso.

Hace unos días mientras estaba en una de mis clases, sentí tanta felicidad que se me salieron un par de lágrimas. Llegó uno de los profesores invitados y empezó a hablar de la calidad de la investigación y la carga científica y un sin número de temas. Entonces mencionó dos temas que hace tiempo me tienen alucinando: eHealth y Open Data. En ese momento todo el cuerpo se me estremeció. Ahí estaba, un médico experto en investigación hablando de la importancia de la vinculación entre salud, datos y tecnología. Pensé en que he tenido que llegar hasta aquí para reconocer que no estoy loca, que aquello que he visto como sueño también lo han visto otros profesionales de la salud. ¡Que es posible! Y lloré unas lágrimas de felicidad.

Aquí un poquito de Watson Health:

 

 

 

 

 

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